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11.03.2008
» BNDES apoya con R$ 7,2 millones
pesquisas en hemoderivados de COPPETEC
• Resultado beneficiará hemofílicos y pacientes
sometidos a tratamientos de cáncer y SIDA
El directorio del BNDES aprobó un financiamiento, en el
ámbito del programa Fondo Tecnológico [Funtec], para la
Fundação Coordenação de Projetos, Pesquisas e Estudos
Tecnológicos [COPPETEC], con un valor de R$ 7,2 millones.
Los recursos, no reembolsables, están destinados al proyecto
“Desarrollo de Medicamentos Recombinantes para Uso en
Hematología / Hemoterapia”, una alianza de la empresa
Hemobrás con el Laboratorio de Ingeniería de Cultivos
Celulares de COPPE/UFRJ.
El objetivo es desarrollar tecnologías innovadoras para la
producción de dos factores sanguíneos y un estimulador
hematopoyéticos, obtenidos a través de ingeniería genética,
de gran importancia para los portadores de hemofilia, cáncer
y SIDA. Se trata de tecnología nacional de alta
productividad para la fabricación de tres biofármacos
recombinantes: los factores sanguíneos VIII y IX y el
biofármaco conocido como G-CSF.
En el tratamiento de las hemofilias A y B son utilizados,
tradicionalmente, factores de la coagulación sanguínea,
obtenidos a partir del fraccionamiento industrial del plasma
humano. Los factores VIII y IX de coagulación sanguínea son
proteína del sistema de coagulación utilizada para el
tratamiento de la hemofilia de los tipos A y B,
respectivamente. La hemofilia es una enfermedad genética en
que los pacientes no producen una de estas proteínas.
Actualmente, Brasil importa factor VIII y factor IX,
derivados del plasma para atender la necesidad de
tratamiento diario de 7.000 hemofílicos.
La nueva tecnología que será desarrollada en la UFRJ podrá
permitir que la Hemobrás pase a producir, con tecnología
nacional, los factores sanguíneos que son obtenidos a partir
de células genéticamente modificadas, conocidos como
factores recombinantes. Esos factores, además, que son de
alta seguridad y eficacia, pueden ser producidos en la
cantidad que sea necesaria para atender la demanda de los
pacientes. No existe, en este caso, limitaciones de
disponibilidad de materia prima, como en el caso de los
factores producidos a partir del plasma de donadores de
sangre.
El biofármaco G-CSF es utilizado en el tratamiento de
deficiencias de glóbulos blancos, después de las
quimioterapias y después de transplantes de medula ósea. La
consecuencia de estos tratamientos es una brutal reducción
en el número de glóbulos blancos de los pacientes,
exponiéndolos a infecciones graves y riesgo de muerte
resultante de estas infecciones. El G-CSF recombinante
presenta, por lo tanto, un gran mercado, en Brasil y en el
exterior.
Los biofármacos que serán desarrollados son estratégicos
para la Política Nacional de Salud. Apenas con la
importación de los factores sanguíneos VIII y IX, el
gobierno brasileño gasta, anualmente, cerca de R$ 200
millones.
El desarrollo de las tecnologías deberá ser hecho en tres
años y, al final de este período, la Hemobrás promoverá
estudios preclínicos y clínicos para comprobar la eficacia y
seguridad de los productos. Al final de esta etapa, el
objetivo es obtener el registro de la Agencia Nacional de
Vigilancia Sanitaria [ANVISA] e implantar la fábrica para
producción de los biofármacos recombinantes.

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