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03.12.2007
» Cartera de BNDES para el sector de azúcar y alcohol ya suma R$ 19,7 mil millones
· Proyectos de cogeneración llegan a R$ 2,3 mil millones y representan 1,4 mil MW
El vicepresidente de BNDES, Armando Mariante, divulgó este lunes, día 3, la cartera del sector de biocombustibles, que sumará financiaciones del Banco en el valor de R$ 19,7 mil millones. Mariante, que participó de la entrevista al lado del superintendente del área Industrial, Jorge Kalache, del jefe del Departamento de Biocombustibles [DEBIO], Carlos Eduardo de Siqueira Cavalcanti, y del gerente Paulo Faveret, llamó la atención a la tendencia del mercado mundial de sustituir el petróleo por otras fuentes energéticas más favorables al medio ambiente, como el etanol.
La reciente creación de DEBIO, según Kalache, muestra la importancia que el tema ha adquirido dentro del Banco. Este año, los desembolsos al sector deberán llegar a R$ 3,2 mil millones. Hasta octubre, se liberaron R$ 2,9 mil millones, equivalentes al 5,1% de los desembolsos totales de BNDES. En 2004, el Banco liberó al mismo segmento R$ 605 millones, que representaron el 1,2% del total.
"En los nuevos proyectos, la producción de etanol es predominante. Las empresas nacen con foco en el mercado externo. En los años anteriores, las inversiones eran la mitad en la producción de azúcar y la mitad en etanol", dijo Kalache. Carlos Eduardo Siqueira informó que las empresas señalizan proyectos que pueden llegar a más de 4 millones de toneladas de caña.
Otro foco de actuación de BNDES en el sector, según él, es el apoyo a la internacionalización de las empresas y a la tecnología. El Banco ha monitoreado ese proceso y ya empezó a informarse sobre las intenciones de inversión y exportación de máquinas y equipos, tanto a América Latina como a África.
Paulo Faveret enfatizó que el aumento previsto de la molienda en el bienio de 2008 a 2010, de aproximadamente 100 millones de toneladas de caña, equivale a un aumento del 26% en relación a la cosecha 2005 y 2006. Los 47 proyectos de cogeneración que están en marcha generarán 1,4 mil MW a lo largo de los próximos dos años.
La cartera del sector de biocombustibles compuesta por todas las líneas de BNDES suma financiaciones de R$ 19,7 mil millones. De ese total, R$ 15,4 mil millones corresponden a proyectos para la producción de azúcar y alcohol, R$ 2,3 mil millones para cogeneración, R$ 1,8 mil millón para el cultivo de la caña y R$ 142,5 millones para investigación en el sector. Los números incluyen todas las líneas del Banco que están volcadas hacia el sector, incluso aquellas que se realizan por medio de operaciones indirectas, es decir, por medio de agentes financieros.
El nuevo Departamento de Biocombustibles [DEBIO], creado en septiembre de este año por el directorio del Banco y volcado exclusivamente hacia proyectos de azúcar y alcohol, ya posee una cartera compuesta por 77 operaciones. Los proyectos demandarán financiaciones de R$ 12,1 mil millones, equivalentes a inversiones de R$ 17,3 mil millones, y representarán la molienda de 100 millones de toneladas de caña de azúcar.
La creación de DEBIO fue motivada por el aumento del número de proyectos de usinas volcadas hacia la producción de azúcar y alcohol y revela la prioridad de la dirección de BNDES de apoyar un sector que pasó a ser estratégico para el país, por la competitividad y tecnología desarrollada en la producción de etanol.
La inversión en la cadena productiva de la caña de azúcar pasó a presentar un mayor dinamismo a partir del aumento de la participación de los vehículos flex-fuel (biocombustibles) en la flota brasileña. Actualmente, el volumen de autos flex-fiel ya representa alrededor del 90% del total que se vende en el país. El alcohol es un combustible de fuente limpia y renovable, que entra en la mezcla con la gasolina (alcohol anhidro) o se usa puro (alcohol hidratado) en los autos flex-fuel.
Este escenario tiene reflejos en los desembolsos de BNDES al sector sucroalcoholero (incluye el cultivo de la caña, producción de azúcar y alcohol y cogeneración), que presentaron un aumento expresivo en los últimos tres años. En 2004 se liberaron R$ 604 millones, en 2005 R$ 1 mil millón, en 2006 R$ 1,9 mil millón y hasta octubre de 2007 el Banco desembolsó R$ 2,9 mil millones al sector. Con ello, en los tres últimos años, las liberaciones llegaron a R$ 6,4 mil millones, incluyendo operaciones directas e indirectas.
Los desembolsos para la producción de azúcar y alcohol, de R$ 4 mil millones, respondieron por la mayor parte del resultado acumulado. En 2004, se liberaron R$ 333,5 millones, que pasaron a R$ 1,7 mil millón apenas en los nueve primeros meses de 2007. El desempeño representa un resultado el 17% superior al que se obtuvo en todo el año pasado, de R$ 1,3 mil millón. Las liberaciones de BNDES, en ese el período, apenas para el cultivo de caña de azúcar fueron de R$ 1,2 mil millón, y para cogeneración R$ 658 millones.
Las aprobaciones también aumentaron de forma significativa, llegando a R$ 5,8 mil millones de 2004 a septiembre de 2007. El total que se aprobó en 2006 (R$ 1 mil millón) fue casi cuatro veces superior al que se registró en 2004 (R$ 323,3 millones). En los nueve primeros meses de este año, el valor aprobado (R$ 3,3 mil millones) fue el 160% superior al de todo el año pasado (R$ 1,2 mil millón).
Tal desempeño lo determina, principalmente, el aumento de las aprobaciones de proyectos de producción de azúcar y alcohol, que respondieron por R$ 4,4 mil millones del total de R$ 5,8 mil millones. Cabe destacar, sin embargo, que a partir de este año, el Banco empezó a recibir proyectos de investigación y desarrollo en el sector y las aprobaciones ya suman R$ 74,6 millones en los nueve primeros meses de 2007.
Cogeneración - Las inversiones realizadas en el cultivo de la caña para la producción de azúcar y alcohol también se destinan, en parte, a la cogeneración, a partir del bagazo de la caña, trayendo impactos favorables para el medio ambiente. En muchos casos, tales operaciones sustituyeron la quema de combustibles fósiles, como los derivados de petróleo por el bagazo de caña, residuo de la producción de azúcar y alcohol, contribuyendo para la reducción de la emisión de carbono a la atmósfera.
Actualmente, en el Banco hay 47 proyectos, con potencial para llegar a 1,4 mil megawatts (MW) de energía eléctrica, que se deberá poner a disposición en el sistema nacional. Para tener una idea de la capacidad de generación a partir del residuo de la caña, el potencial supera la meta inicial estipulada para los proyectos a partir de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas [PCHs] de Proinfa, el Programa de Incentivo a las Fuentes Alternativas de Energía Eléctrica, que era de 1,3 mil MW. Las operaciones de cogeneración suman financiaciones de R$ 2,2 mil millones, de los cuales R$ 1,1 mil millón ya se contrató.
Región - Las inversiones de mayor porte del sector sucroalcoholero, es decir, superior a R$ 300 millones, están concentradas en el sur de Mato Grosso do Sul y en el sur de Goiás, así como en el extremo oeste de Minas Gerais. Eso sucede en función del menor costo de producción, sobre todo debido al bajo costo de arrendamiento de la tierra.
A su vez, las inversiones menores, que frecuentemente se destinan a la ampliación de usinas existentes, se concentran en regiones con un significativo parque industrial instalado, cuyo ejemplo principal es São Paulo.
En relación a la cogeneración, el análisis de la distribución regional de los proyectos evidencia una significativa concentración en el Estado de São Paulo. Eso sucede en función del amplio parque instalado de usinas y de la densidad de la malla de transmisión. A su vez, los proyectos de nuevas usinas se concentran en Minas Gerais, Mato Grosso do Sul y Goiás, estados que componen la frontera de la expansión del sector.
Los desembolsos a la región Sudeste tienen una participación significativa, lo que se explica por la importancia del parque de usinas en operación en el Estado de São Paulo. Sin embargo, hay un relevante crecimiento de la región Centro Oeste, sobre todo debido a la elección de Goiás y Mato Grosso do Sul como estados preferenciales en el recibimiento de las inversiones en nuevas usinas.

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