Sector sucroenergético


La busca por combustibles renovables alternativos y la que tiene relación con la reducción de la dependencia de fuentes fósiles de energía han acarreado el aumento, en escala global, de las inversiones en investigaciones tecnológicas para producción de etanol desde la celulosa, también conocido como etanol de segunda generación. Se trata de tecnología estratégica que aún ensaya los primeros pasos en Brasil, pero que, desde 2011, pasó a contar con el apoyo del Plan BNDES-Finep de Apoyo a la Innovación de los Sectores Sucroenergético y Sucroquímico (PAISS).

Con un presupuesto de R$ 1 mil millones, el objetivo del PAISS es seleccionar planes de negocios y fomentar proyectos que visen al desarrollo, a la producción y a la comercialización de nuevos productos y tecnologías destinados al procesamiento de la biomasa proveniente de la caña de azúcar, como el etanol de celulosa y los plásticos biodegradables.

La iniciativa ha mostrado buenos resultados. En la última etapa del proceso, BNDES y Finep seleccionaron 35 planes de negocios, de 25 empresas, que deberán resultar en inversiones de cerca de R$ 2 mil millones en innovación en los próximos años. Con eso, se espera que las empresas brasileñas desarrollen esas nuevas tecnologías, lo que aportará para el mantenimiento de la posición de Brasil como protagonista mundial en la producción de etanol.